Salmos (Sal) Capítulo 150
Sinfonía universal.—El libro de los salmos termina con un canto ejecutado por toda la orquesta. Esto tiene valor de símbolo: la alabanza a Dios, para ser total, necesita la participación de todas las naciones y razas, civilizaciones y culturas.
1 ¡Aleluya!
¡Alaben a Dios en su santuario,
alábenlo en el firmamento de su poder!
2 Alábenlo por sus hechos portentosos,
alábenlo por toda su grandeza!
3 ¡Alábenlo con el fragor del cuerno,
alábenlo con arpas y con cítaras,
4 alábenlo con danzas y tamboriles,
alábenlo con mandolinas y flautas,
5 alábenlo con platillos sonoros,
alábenlo con platillos triunfales!
6 ¡Alabe al Señor todo ser que respira!
¡Aleluya!